CARTA ABIERTA: UNA LEY PATRIÓTICA PARA ENFRENTAR A LOS BUITRES

En la noche del martes, pocas horas después de concluir el feriado sanmartiniano, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció al país, y ciertamente al mundo, la decisión de nuestro gobierno de enviar al Parlamento el proyecto de una Ley de pago soberano local de la deuda reestructurada en el 2005 y 2010. Entre sus puntos destaca la autorización al Ministerio de Economía de remover al Bank of New York Mellon como agente de pagos a los acreedores y crear una instancia argentina como alternativa posible.
Sin dudas una trascendente iniciativa, políticamente fuerte e impactante pero defensiva en lo económico, cuidadosa en lo jurídico y prudente en el lenguaje. A pesar de ello es una movida que escala en el delicado conflicto que enfrenta a nuestro país con -al menos- los fondos buitres.
Su énfasis republicano habilita a la oposición a un debate institucionalizado, poniendo a prueba su verdadera alineación y, en esencia, su carácter patriótico.
Al momento el gobierno no hace un discurso de gesta ni elabora un relato antiimperialista (aunque seguramente la oposición mediática se apurará en acusarlo de ello) sino que ancla sus palabras en la defensa de la dignidad y el patrimonio de los argentinos con una acento sobre la justicia que sea capaz de preservar la viabilidad económica y política del futuro argentino.
Pero no nos debemos ocultar que forzado por la intransigencia de las medidas judiciales norteamericanas y la cercanía del 30 de Setiembre en que el país debiera realizar un nuevo depósito, cuya suerte es previsible y turbia, el gobierno kirchnerista asume el desafío de marchar paso a paso a un enfrentamiento político con el gobierno norteamericano. Nosotros no podemos ceder. Es Obama el que puede y debe.
Es cierto que su administración no ha cometido excesos verbales inconvenientes y esto deja abierta la posibilidad de una intervención apaciguadora, sólo esperable si la ley argentina a promulgarse produce daños a la confiabilidad de la plaza financiera norteamericana. Quizás también para los demócratas norteamericanos los tiempos se abrevian.
Pero objetivamente los acontecimientos internacionales, en su deriva de agravamiento de todas las tensiones, van colocando a la Argentina en el bloque de “la vereda de enfrente”. Una importante misión argentina, que incluye al Ministro de Agricultura Carlos Casamiquela y a la Ministra Débora Giorgi, está negociando en Moscú un incremento sustancial de las colocaciones argentinas de alimentos, como consecuencia, y contrapartida de las medidas que la Unión Europea adoptó contra Rusia a partir de los hechos de Ucrania. Esto ha dado lugar a que algunos atrevidos europeos hayan levantado voces pretendiendo que Argentina no ”aproveche” esta circunstancia y que en “solidaridad” con las democracias europeas no reemplace sus ventas a Moscú.
El Ministro Kicillof está en la cresta de la ola en estos momentos cruciales en la vida de la nación. El éxito de la “alternativa” del Banco Nación, complementada con otras plazas que tienen oportunidad de solicitar libremente los bonistas, es una incógnita y una apuesta que al develarse marcarán el rumbo de nuestro alineamiento internacional y la dureza del conflicto del frente externo.
El gobierno, el país en realidad, necesita una actitud patriótica de al menos una parte de la oposición. Pero sobre todo es necesario conjugar las mejores ideas y sentimientos del pueblo argentino y su movilización, en el mejor y más amplio sentido de la palabra, porque los momentos críticos también pueden ser la mejor oportunidad de consolidar un país soberano.
Lido Iacomini – Carta Abierta – 20 / 8 / 2014

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