Archivos Mensuales: agosto 2017

¿QUÉ ES UN AGNÓSTICO?*

Nunca supe que yo era agnóstico. Ahora lo se gracias a Bertrand Russell.
Bertrand RussellUn agnóstico considera imposible saber la verdad en cuestiones tales
como las de Dios y la vida futura, de que se ocupan el cristianismo y
otras religiones. O, si no es imposible, al menos imposible en el
momento presente.

¿SON AGNÓSTICOS LOS ATEOS?
No. El ateo, como el cristiano, sostiene que podemos saber si hay o no
Dios. El cristianismo sostiene que podemos saber que existe; el
ateo, que podemos saber que no existe. El agnóstico suspende todo
juicio, diciendo que no hay suficientes razones ni para la afirmación ni
para la negación. Al mismo tiempo, el agnóstico puede sostener que la
existencia de Dios, aunque no imposible, es muy improbable; puede
incluso considerarla tan improbable que no valga la pena considerarla en
la práctica. En tal caso, no está muy lejos del ateísmo. Su actitud
puede ser la que mantendría un filósofo cauteloso con respecto a los
dioses de la Grecia antigua. Si se me pidiera que demostrase que Zeus y
Poseidón y Hera y el resto de los Olímpicos no existen, me vería
desamparado para encontrar argumentos concluyentes. El agnóstico puede
considerar al Dios cristiano tan improbable como los olímpicos; en tal
caso, y para todo propósito práctico, está en el mismo terreno que los
ateos.

PUESTO QUE NIEGA USTED LA “LEY DIVINA”, ¿QUÉ AUTORIDAD ACEPTA COMO NORMA
DE CONDUCTA?
El agnóstico no acepta ninguna “autoridad” en el sentido en que la
aceptan las personas religiosas. Estima que el hombre debe fijarse
normas de conducta por sí mismo. Desde luego, procurará beneficiarse de
la sabiduría de otros, pero tendrá que elegir por sí mismo las personas
que considere sabias, y no tendrá por incuestionable ni siquiera lo
éstas digan. Observará que lo que pasa por “ley divina” varía de vez en
cuando. La Biblia dice que una mujer no debe casarse con el hermano de
su esposo muerto, pero también dice que, en determinadas circunstancias,
sí debe hacerlo. Si usted tiene la desgracia de ser una viuda sin hijos,
con un cuñado soltero, le es a usted lógicamente imposible eludir la
desobediencia a la “ley divina”.

¿CÓMO SE SABE LO QUE ES BUENO Y LO QUE ES MALO? ¿QUÉ CONSIDERA PECADO EL
AGNÓSTICO?
El agnóstico no está tan seguro como algunos cristianos respecto a lo
que es bueno y lo que es malo. No sostiene, como sostuvieron en el
pasado la mayoría de los cristianos, que las personas disconformes con
el gobierno sobre abstrusos puntos de teología deban sufrir una muerte
dolorosa. Está contra toda persecución y es más bien parco en lo tocante
a la condena moral.

En cuanto al “pecado”, no lo juzga una noción útil. Admite,
naturalmente, que una clase de conducta sea deseable u otra indeseable,
pero sostiene que el castigo de la clase indeseable sólo ha de
recomendarse cuando es disuasivo o reformador, no cuando se inflige por
considerar que es bueno en sí mismo que lo sufran los perversos. Fue
esta creencia en el castigo vengativo la que impulsó a los hombres a
aceptar el infierno. Y ello es parte del daño causado por la noción del
“pecado”.

¿HA DE HACER EL AGNÓSTICO CUANTO LE PLACE?
En un sentido, no; en otro sentido, cada cual hace lo que le place.
Supongamos, por ejemplo, que usted odia a alguien tanto, que le gustaría
asesinarle. ¿Por qué no lo hace? Usted puede replicar: “Porque la
religión me dice que el asesinato es pecado”. Pero, como un hecho
estadístico, los agnósticos no se muestran más inclinados al asesinato
que otras personas; en realidad, más bien lo están menos. Tienen los
mismos motivos que otras personas para abstenerse del asesinato. Con
mucho, el más poderoso de esos motivos es el temor al castigo. En
situaciones donde no existe la ley, tales como en una estampida causada
por la fiebre del oro, toda suerte de gentes cometerán crímenes, aunque
en circunstancias normales habrían respetado la ley. No se trata sólo
del castigo legal efectivo; sino también del desasosiego que produce el
temor de ser descubierto, y la soledad al saber que, para evitar el
odio, será preciso llevar una máscara incluso ante las personas más
íntimas. Y también está lo que cabe llamar “conciencia”. Si alguna vez
pensase usted cometer un crimen, temería el espantoso recuerdo de los
últimos momentos de su víctima o del cuerpo sin vida. Todo ello,
ciertamente, depende de que usted viva en el seno de una comunidad
respetuosa con la ley, pero hay abundantes y seculares razones para
crear y conservar una comunidad así.

He dicho que hay otro sentido en que todo hombre hace lo que le place.
Nadie que no sea un necio sigue todos sus impulsos, pero lo que reprime
un deseo es siempre otro deseo. Los deseos antisociales de un hombre
pueden reprimirse por el deseo de agradar a Dios, pero también pueden
reprimirse por el deseo de agradar a los amigos, o de merecer el respeto
de su comunidad, o de poder contemplarse a sí mismo sin disgusto. Pero,
si no experimenta tales deseos, los meros y abstractos preceptos de la
moralidad no le mantendrán en el buen camino.

¿QUÉ OPINA EL AGNÓSTICO ACERCA DE LA BIBLIA?
Un agnóstico opina de la Biblia exactamente lo mismo que los clérigos
ilustrados. No cree que sea de inspiración divina; la considera historia
primitiva legendaria, y no más exactamente cierta que la relatada por
Homero; opina que sus enseñanzas morales son buenas a veces, pero muy
malas en ocasiones. Por ejemplo, Samuel ordenó a Saúl, en el curso de
una guerra, que matase no sólo a todo hombre, mujer y niño del enemigo,
sino también a todo su ganado ovino y bovino. Saúl, sin embargo, dejó
con vida al ganado, y por este hecho se nos dice que le condenemos.
Nunca he podido admirar a Elías por maldecir a los niños que se burlaban
de él, ni creer (como afirma la Biblia) que una Deidad benevolente
enviara dos osas para que matasen a los niños.

¿QUÉ OPINA UN AGNÓSTICO DE JESÚS, DEL NACIMIENTO VIRGINAL Y DE LA
SANTÍSIMA TRINIDAD? Leer más »

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LOS OJOS DE LOS POBRES

Charles Baudelaire

El Poeta Maldito

¡Ah!, queréis saber por qué hoy os aborrezco. Más fácil os será comprenderlo, sin duda, que a mí explicároslo; porque sois, creo yo, el mejor ejemplo de impermeabilidad femenina que pueda encontrarse.
Juntos pasamos un largo día, que me pareció corto. Nos habíamos hecho la promesa de que todos los pensamientos serían comunes para los dos, y nuestras almas ya no serían en adelante más que una; ensueño que nada tiene de original, después de todo, a no ser que, soñándolo todos los hombres, nunca lo realizó ninguno.
Al anochecer, un poco fatigada, quisisteis sentaros delante de un café nuevo que hacía esquina a un bulevar, nuevo, lleno todavía de cascotes y ostentando ya gloriosamente sus esplendores, sin concluir. Centelleaba el café. El gas mismo desplegaba todo el ardor de un estreno, e iluminaba con todas sus fuerzas los muros cegadores de blancura, los lienzos deslumbradores de los espejos, los oros de las medias cañas y de las cornisas, los pajes de mejillas infladas arrastrados por los perros en traílla, las damas risueñas con el halcón posado en el puño, las ninfas y las diosas que llevaban sobre la cabeza frutas, pasteles y caza; las Hebes y las Ganimedes ofreciendo a brazo tendido el anforilla de jarabe o el obelisco bicolor de los helados con copete: la historia entera de la mitología puesta al servicio de la gula.
Enfrente mismo de nosotros, en el arroyo, estaba plantado un pobre hombre de unos cuarenta años, de faz cansada y barba canosa; llevaba de la mano a un niño, y con el otro brazo sostenía a una criatura débil para andar todavía. Hacía de niñera, y sacaba a sus hijos a tomar el aire del anochecer. Todos harapientos. Las tres caras tenían extraordinaria seriedad, y los seis ojos contemplaban fijamente el café nuevo, con una admiración igual, que los años matizaban de modo diverso.
Los ojos del padre decían: «¡Qué hermoso! ¡Qué hermoso! ¡Parece como si todo el oro del mísero mundo se hubiera colocado en esas paredes!» Los ojos del niño: «¡Qué hermoso!, ¡qué hermoso!; ¡pero es una casa donde sólo puede entrar la gente que no es como nosotros!» Los ojos del más chico estaban fascinados de sobra para expresar cosa distinta de un gozo estúpido y profundo.
Los cancioneros suelen decir que el placer vuelve al alma buena y ablanda los corazones. Por lo que a mí toca, la canción dijo bien aquella tarde. No sólo me había enternecido aquella familia de ojos, sino que me avergonzaba un tanto de nuestros vasos y de nuestras botellas, mayores que nuestra sed. Volvía yo los ojos hacia los vuestros, querido amor mío, para leer en ellos mi pensamiento; me sumergía en vuestros ojos tan bellos y tan extrañamente dulces, en vuestros ojos verdes, habitados por el capricho e inspirados por la Luna, cuando me dijisteis: «¡Esa gente me está siendo insoportable con sus ojos tan abiertos como puertas cocheras! ¿Por qué no pedís al dueño del café que los haga alejarse?»
¡Tan difícil es entenderse, ángel querido, y tan incomunicable el pensamiento, aun entre seres que se aman!
Fragmento de “Poemas en Prosa”.
Charles Baudelaire. (París, 1821 – 1867) Poeta francés. Conocido también como el “poeta maldito”.

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CONCEJAL RODRIGUEZ REFUTA DICHOS DE INTENDENTE.

Marcelo Rodríguez (UPC), concejal de Capilla del Monte, rebatió en la sesión del jueves 3 de agosto, lo expresado por el Intendente Sez en reciente conferencia de prensa.
Entre sus declaraciones, Rodríguez demostró que el municipio tiene, hasta octubre 2016, la friolera de 49 juicios pendientes, más de 11 millones de deuda, que no se realizó ninguna obra de importancia, que el HCD capillense trabaja en busca de mejores precios y condiciones en obras proyectadas, evitando la adjudicación directa, a la cual, dijo, es tan afecto el Intendente.
Escuchar audio Marcelo Rodríguez

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AGRESIVA CONFERENCIA DE PRENSA DEL INTENDENTE SEZ.

Con inusitada violencia verbal contra el Concejo Deliberante local, el Intendente de Capilla del Monte, Gustavo Sez, a la par que realizaba una serie de anuncios en pro del crecimiento de la ciudad, vociferó hacia los ediles, para que no intenten entrar por la ventana, que esperen las elecciones y entren por la puerta grande, los mandó a trabajar y “dejarse de puteríos”.
Adjunto el audio completo de la conferencia (gentileza F. Simari) y una entrevista realizada a la Sra. Gabriela Negri, Presidenta del HCD, para conocer sus reflexiones ante los exabruptos del jefe comunal.
Escuchar conferencia Gustavo Sez:

Audio entrevista Gabriela Negri

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